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En el estómago de una serpiente encontraron otra serpiente de tipo desconocido

Durante varias décadas, los científicos mantuvieron una muestra de una serpiente coral en los estantes, y cuando la abrieron, encontraron otra serpiente en su estómago, además, de una especie desconocida.En las entrañas de la serpiente de coral centroamericana (Micrurus nigrocinctus), los científicos han descubierto una ciencia de reptiles desconocida. Los investigadores han nombrado a Cenaspis aenigma (lit. “serpiente comedor misteriosa”, de cena = cena, aspis = serpiente, aenigma = misterio).

Proviene del estado de Chiapas, México, y hoy en día solo es conocido por un espécimen semi-digerido. En julio de 1976, fue descubierto por un trabajador local: encontró una gran serpiente de coral en los bosques de Cerro Baul. Los investigadores sabían que a veces esta serpiente no era contraria a los bocadillos y otras serpientes, pero no le atribuían ninguna importancia. Habiendo encontrado un cuerpo extraño en el estómago del reptil, no lo estudiaron, sino que simplemente pospusieron el hallazgo hasta tiempos mejores.

Los restos de Cenaspis aenigma. Foto: Campbell et al. / Diario de Herpetología.

Después de 40 años, se tomó una muestra de una nueva especie de una serpiente coral, un macho adulto de casi 26 centímetros de largo. A juzgar por algunas características, como el cráneo alargado y la naturaleza de las escamas, los herpetólogos han sugerido que se trata de una serpiente excavadora: estas especies pasan la mayor parte de sus vidas bajo tierra.

Curiosamente, además del patrón inusual en las escamas de una serpiente, los dientes y las poderosas mandíbulas están bien desarrollados. Por lo general, las serpientes madrigueras viven en el bosque y se alimentan de presas blandas (babosas y lombrices de tierra), pero esta parece preferir las cucarachas y los ciempiés con cáscaras de quitina dura.

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