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¿Por qué cada vez más personas se niegan a vacunarse?

En el siglo pasado, las vacunas han salvado decenas de millones de vidas, pero hoy en día los expertos en muchos países ven una tendencia a rechazar la vacunación.

Foto: Reuters

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está tan preocupada por esta situación que la incluyó en la lista de las diez principales amenazas para la salud mundial en 2019.

La organización Wellcome Trust realizó el estudio más grande sobre las actitudes frente a la vacunación en el mundo, al que asistieron 140 mil personas en 142 países.

La primera forma de vacunación se inventó en China en el siglo X. Era la llamada variolación: a una persona sana se le inyectaba especialmente burbujas de viruela para mejorar la inmunidad.

Ocho siglos después, el médico británico Edward Jenner notó que las lecheras a menudo se enferman con la viruela de la vaca, pero rara vez se contagian del virus mortal de la viruela negra.

La viruela negra fue una enfermedad infecciosa altamente contagiosa que mató a cerca de un tercio de los infectados. Los que lograron sobrevivir, a menudo quedaron marcados de por vida o ciegos.

En 1796, Jenner realizó un experimento con James Phillips, de ocho años de edad, quien introdujo una cepa de viruela de vaca en el paciente y pronto el niño desarrolló síntomas de la enfermedad.

Cuando Phillips se recuperó, Jenner lo vacunó con el virus de la viruela negra, pero se mantuvo saludable: la viruela de la vaca fortaleció su inmunidad.

En 1798, se publicaron los resultados de este experimento y apareció la palabra «vacuna» (del latín «vacca» – «vaca»).

¿Cuáles son los principales éxitos de la vacunación?

Las vacunas han ayudado a reducir significativamente el daño de muchas enfermedades en el último siglo.

Alrededor de 2,6 millones de personas murieron de sarampión cada año hasta que apareció la primera vacuna contra la enfermedad en la década de 1960. Según la OMS, desde 2000 hasta 2017, la tasa de mortalidad por sarampión en el mundo ha disminuido en un 80%.

Hace solo unas décadas, millones de personas fueron víctimas de la poliomielitis; las personas enfermas fueron amenazadas con parálisis o muerte. Hoy, esta enfermedad casi ha desaparecido.

¿Por qué las personas se oponen a las vacunas?

La revuelta contra la vacunación comenzó casi inmediatamente después de la aparición de las vacunas modernas.

Al principio, el escepticismo de la gente se explicaba por motivos religiosos: muchos pensaban que las vacunas eran impuras o indignadas de que se las privara de su derecho a elegir.

A comienzos del siglo XIX, aparecieron en Gran Bretaña las llamadas ligas contra las vacunas, que abogaban por medidas alternativas para el tratamiento de enfermedades, por ejemplo, el aislamiento de pacientes.

En la década de 1870, apareció un grupo de opositores a la vacunación en los Estados Unidos: esto ocurrió después de una visita al país del activista británico William Tebb. Una de las figuras clave en la historia reciente del movimiento contra la vacuna fue el médico londinense Andrew Wakefield.

En 1998, publicó un informe que vinculaba erróneamente el autismo y las enfermedades intestinales con la vacuna MMR.

La MMR es una vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola, que se administra a los niños.

A pesar de que las conclusiones de Wakefield fueron refutadas y su nombre fue retirado del registro médico británico, después de sus declaraciones se registró una negativa masiva a vacunar a los niños.

Solo en 2004, el número de niños británicos vacunados con la vacuna MMR disminuyó en 100.000. Esto ha llevado a un aumento en la incidencia de sarampión en el país.

El tema de las vacunas también fue ampliamente politizado. Por ejemplo, el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, declaró que se considera a sí mismo como opositor a la vacunación.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, relacionó la vacunación con el autismo sin citar pruebas, pero recientemente pidió a los padres que vacunen a sus hijos.

Un estudio internacional sobre las actitudes hacia las vacunas ha demostrado que, en general, es positivo, pero en Europa el nivel de confianza en las vacunas sigue siendo bajo, en primer lugar, en Francia.

¿Hay algún riesgo?

La vacunación de una gran parte de la población ayuda a prevenir la propagación de la enfermedad, que a su vez protege a las personas con inmunidad deficiente ya las personas que no pueden ser vacunadas.

Esta es la llamada inmunidad colectiva. Si se rompe, entonces hay riesgos para muchas personas.

El porcentaje de personas que necesitan vacunarse para mantener la inmunidad colectiva varía según la enfermedad. Para el sarampión es del 95% y para la polio menos contagiosa es más del 80%.

El año pasado, los miembros de la comunidad judía ortodoxa en Brooklyn distribuyeron folletos que asociaban falsamente las vacunas con el autismo.

Esta comunidad ha estado en el centro de uno de los mayores brotes de sarampión en los Estados Unidos en las últimas décadas.

La proporción de niños en el mundo que toman las vacunas recomendadas no ha cambiado en los últimos años y es del 85%, según la OMS.

Los expertos de la organización dicen que las vacunas todavía previenen de dos a tres millones de muertes cada año.

La situación más desfavorable con las vacunas se observa en países donde ocurren conflictos militares y donde no se desarrolla el sistema de atención médica. Entre ellos se encuentran Afganistán, Angola y la República Democrática del Congo.

La OMS considera que la complacencia es uno de los problemas clave de la población de los países en desarrollo; en otras palabras, las personas se han olvidado del daño causado por la enfermedad.

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